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20.2.07

Remences 99

Mayo 1999

El Domingo 16 de Mayo participé en la II Marxa Cicloturista Terra de Remences. Aquí están mis impresiones. Las horas sólo son aproximaciones.
7:35 Después de haberme levantado a las 4:50, llego con Merche en coche a Sant Esteve d'en Bas. Hay que montar rápido las bicis, terminar de vestirse, conseguir los dorsales, que unos colegas nos han recogido ya, y pasar por el control de salida. ¡Qué prisas! ¡Ya se me ha olvidado ponerme protección solar!
7:55 Estamos dispuestos para la salida. Todos los colegas, excepto Pepe y yo, hacen el recorrido largo (171 km) pero como la salida es a la vez, podremos ir juntos algunos segundos. Mientras esperamos, miro las piernas de mi alrededor intentando encontrar algún par de ellas que se asemejen a las mías, para poder seguirlas, pero sólo se parecen en la ausencia de pelos. Mala señal. Me dedico a diseñar la táctica a seguir para completar con cierto éxito mis ¿91 km?
8:05 Cohete de salida. Me echo a temblar cuando anuncian que la salida será neutralizada (no dicen a que velocidad) hasta la Canya a unos 10 km. Aplico la táctica decidida y me dispongo a aguantar lo más que pueda con el pelotón, que afortunadamente es muy grande y tardará un poco en sobrepasarme del todo, aunque en cada rotonda me adelantan 20 o 30.
8:30 Menos mal que al acabarse la neutralización se han alejado los fieras y los que hay por aquí cerca van un poco más tranquilos. En la Vall de Bianyà esto ya empieza a subir un poco hacia el Capsacosta así que ¡calma!. Cuando llevo 20 km observo con satisfacción que todavía me va adelantando gente; en mi marcha anterior a estas alturas ya estaba entre las últimas. Mientras esto pensaba, cometo el error de mirar hacía atrás y ¿qué veo? ¡la ambulancia! detrás de unas 20 personas a 100 m de mí. A punto de prorrumpir en sollozos pensando que ya estoy en la cola, me adelanta el grupo con ambulancia incluida. Pregunto y me dicen que hay mucha gente por detrás. Respiro aliviada y con nuevos ánimos continuo para arriba. No debe ser un puerto muy fuerte porque sigue adelantándome mucha gente como si yo estuviera parada ¿de dónde saldrán a estas alturas? Me alcanza un señor francés que me empieza a dar conversación; afortunadamente me habla en catalán, porque no estoy yo para hacer prácticas de idiomas extranjeros. Mientras tanto llegan tres de mi club que no había visto en Bas, ¡por fin entiendo de donde salen todos los que me adelantan! son los que han llegado tarde a la salida. El francés me anima a que suba un poco más rápido pero yo todavía no me he recuperado del tramo neutralizado así que se va para arriba.
9:30 Llego al avituallamiento líquido en el Coll de Capsacosta y veo a Pepe y al señor francés esperándome. Les digo que prefiero no parar y empezamos tirar hacia Sant Pau de Seguries. Ya veo que no voy a tener ningún problema por ir sin bronceador, porque las nubes cada vez son más negras. En cuanto llegamos a un tramo más llano empieza a llover. Mientras tanto nos hemos ido juntando un grupito de ocho y aunque hay que ir con la boca cerrada para no tragar barro, se va bien. Voy pensando en el chubasquero: ¿de que me sirve llevarlo si no me lo sé poner en marcha? porque ¡cualquiera se para ahora con el ritmo tan bueno que llevamos! Me ofendo un poco porque intento hacer relevos pero no me dejan. En fin. Al pasar por Sant Joan de les Abadeses coincidimos con una Duatlon; espero que no nos confundamos de recorrido, porque como tengamos que acabar corriendo....
10:05 Ripoll. Empieza otra subida y se acaba el grupo. Tengo hambre y subo animada pensando en el avituallamiento anunciado a los 4 km, pero cuando ya llevamos 10 subiendo, con algún descansillo, aún no se ve ni rastro menos mal que sólo el primer trozo era un poco empinado. Preguntamos a gente que nos adelanta, por si nos lo hemos pasado, pero tampoco lo han visto. Pepe y el señor francés van charlando mientras yo voy con la lengua fuera. Entonces ocurre algo inesperado: adelanto a otro participante de la marcha; es una novedad para mi y me da fuerzas para llegar al avituallamiento que está 12 km más arriba de lo anunciado en el Coll de Canes.
11:15 Después de reponer fuerzas, rellenar botellines y ¡por fin! ponerme el chubasquero, emprendemos la bajada hacia Olot. Con lo mojado que está el suelo, bajo mucho más despacio de lo habitual; es una pena porque en seco tiene que ser una bajada excelente: 12 km con muy buen asfalto. Tardo tanto que cuando llego abajo el señor francés, que no me conoce, estaba preocupadísimo pensando que me había pasado algo sin que Pepe pudiera convencerle de que no.
11:35 Olot. Aquí se separa nuestro camino de los del recorrido largo. Nos dice uno de los controles que esto está hecho, que todo lo que queda es bajada. ¡Qué bien! Nos hacen dar un rodeo pasando por La Pinya y ya vemos que no es del todo verdad. Tampoco cuadran los km totales prometidos; hacemos 5 más de propina. Pero por fin llegamos. El señor francés con el zapato roto (no he entendido cómo le pasó) y Pepe y yo la mar de contentos.
12:15 Cruzamos la meta y nos dan como recompensa un estupendo aperitivo (Je je, queda de todo porque no han llegado los de la larga), un diploma y un maillot que no podré usar nunca porque yo tengo la talla S y era talla L.Siempre pasa igual, que le vamos a hacer.
Esta vez he acabado muy animada pero tomo nota de cosas a mejorar:
1º Aprender a ir sin manos para ponerme el chubasquero cuando me convenga.
2º Ir bien pertrechada de comida por si los avituallamientos fallan.
3º No creérmelo cuando dicen "es todo bajada"
4º Entrenar más.(sobre todo)
P.D. El próximo domingo voy a la "Terres de l'arròs". Me han dicho que estoda llana. ¿Será verdad?

18.2.07

La Méditerranéenne

Abril, 1999

Hoy que me he recuperado un poco, me decido a contar mi marcha del domingo pasado. Hace poco más de un año que ejerzo de aspirante a globera, (antes cuando iba en bici iba siempre contemplando el paisaje) y, cómo no, en seguida quise participar en marchas. Mi "palmarés" hasta ahora consistía en tres marchas de esas que se para todo el mundo para almorzar y se espera a todo el mundo para llegar juntos. También hice la Bilbao-Bilbao del año pasado pero conseguí llegar 10 minutos antes del cierre de control gracias a dos colegas que me ayudaron todo el rato.
Como soy bastante optimista, cuando este año me dijeron los del club que iban a ir por tercera vez a "La Méditerranéenne" y que estaba muy bien, me empecé a mirar el folleto y vi que había una vuelta larga "La Sportive" y una corta "La Touristique". Pensé que con ese nombre, en "La Touristique" encontraría gente de mi nivel, ya que los del Ripo, desde luego hacían la larga, y a esos ya se que no les puedo seguir más de un km.
Así amanezco el 25 de Abril a las nueve de la mañana en el punto de salida de "La Touristique". Y conmigo Pepe, un colega que últimamente sale poco y decide hacer la corta. Ingenua de mí, no estoy nada nerviosa, como si sólo fuera a dar un paseo. Total sólo son 105 km y 1.000 m de desnivel y esta vez no corro peligro de llegar fuera de control, porque muchos de "La Sportive" llegarán después de mí con sus 155 km y 2.300 m de desnivel.
Dan la salida y, a pesar de mi oxidado francés, entiendo que dicen por el altavoz que la salida será neutralizada hasta la nacional. Pienso que menos mal, que la salida será tranquilita, pero cuando aún no he terminado de pensarlo, me doy cuenta de que ya no alcanzo a ver el coche de cabeza. Me pongo a tirar como puedo, pero cuando llegamos a la nacional ya veo a los primeros lejísimos y descubro que hay muy poquita gente detrás de mí. Mientras, Pepe decide esperarme, a pesar de que yo le había dicho que fuera a la suya, y pretende que alcancemos al grupo de delante, cosa que rápidamente se descubre como imposible sobre todo cuando a los 14 km llegamos al primer puerto y empiezo a disminuir la velocidad. Me digo "tranquila Maria que ya nos juntaremos con algún grupito que venga detrás" y voy subiendo tratando de respirar todo el aire que encuentro por delante. De repente, en una de esas curvas que se ve bien lo que tienes detrás, veo la ambulancia y el coche escoba a unos 500 m y tan solo media docena de bicis en el espacio intermedio. ¿Conocéis la sensación de ir huyendo del coche escoba? Ahí empezó mi guerra. En una subida que se me hizo largísima aunque tenía unos 7-8 km, cada vez que veía la ambulancia estaba más cerca. Me adelantaron tres más y en una de las últimas curvas de herradura incluso pude oír y ver la cara a las tres señoras que pedaleaban delante de la ambulancia. Coroné como pude mientras Pepe me animaba y me lancé hacia abajo intentando poner tierra por medio. Tan motivada estaba, que, a pesar de lo mal que suelo bajar por el miedo que me da, al llegar a Colliure ya no había rastro de la ambulancia detrás de mí, ni tampoco de las tres señoras.
Vamos tirando, procurando espabilar, por un falso llano durante unos 20 km y no vemos rastro de otros cicloturistas con la excepción de un señor mayor que está arreglando un pinchazo y otro que ha parado a quitarse la chaqueta. Suerte que están todos los cruces muy bien indicados, porque si no pensaríamos que nos hemos perdido. Nos adelantan sucesivamente los dos señores y no consigo seguir el ritmo de ninguno. Paciencia. Al pasar por Ceret me acuerdo de que mi madre me ha encargado que le lleve cerezas porque las de allí son muy buenas; Pepe está de acuerdo conmigo en que debería explicarle a mi madre como es esto de las marchas.
Emprendemos el puerto siguiente esperanzados porque arriba está el avituallamiento y pensamos que quizás alcancemos algún grupo para hacer más comodamente la parte final. Mientras voy pensando en lo larga que es la subida, oigo alguien que se dirige a mi en francés, me giro y ¡son ellas!.No se como se han deshecho de la ambulancia pero me saludan amablemente mientras me adelantan. ¡Soy la última!. Me entra el pánico temiendo descolgarme; Pepe se da cuenta, simula un relevo y consigue reducir un poquito la velocidad del grupito. Por fin consigo serenarme y llegamos juntos al avituallamiento, incluido el señor del pinchazo que hemos vuelto a alcanzar por el camino. Allí comprendo que la ambulancia ya no está porque vuelven a coincidir los dos itinerarios y tenemos por detrás a toda "La Sportive".
Casi no paramos y aprovechando que las tres señoras se han bajado de la bici y están masticando, nos largamos discretamente. Llevamos 75 km y empiezo a hacer cálculos. Descubro con sorpresa que si el trozo que nos falta lo hacemos sin tropiezos, conseguiré el diploma de plata, ya que en mic ategoria "B: Señoras de ** años y más" es suficiente con hacer menos de 5h32 min. Se lo comento a Pepe y nos ponemos manos a la obra (¿O debería decir pies?). Desgraciadamente en esa parte que debería ser bajada y llano, no se nota porque hay bastante viento en contra y nos cuesta mucho avanzar. Ánimo.A los 93 km nos adelanta el coche de cabeza de la marcha y nos avisa que se acerca el que va en primer lugar de "La Sportive". En plan positivo comentamos que es de las pocas veces que podremos ver desde la bici lo que ocurre en la cabeza de la marcha. Nos pasa un muchacho que parece ya medio muerto y que de hecho tarda bastante en dejarnos atrás, a nosotros que ya estamos muertos del todo.
A los 105 km, después de habernos adelantando una docenita de "La Sportive" empiezo a protestar muchísimo porque no se ve ni rastro de St-Cyprien y ya tendríamos que estar. Es entonces cuando descubro que ellasestán aquí otra vez adelantándome. Me rindo y acepto mi destino de llegar la última. Hacemos los cinco juntos 7 km más y al llegar al final empiezan a cederse el paso cortesmente unas a otras; tengo que reprimirme para no aprovechar la situación y colarme delante de todas. Nada más acabar veo llegar al señor del pinchazo. ¡Lo había olvidado! ¡Soy penúltima! y curiosamente, por poquito, pero consigo plata.Mucho más animada por este clamoroso éxito hago un fino análisis de mi actuación y me dedico unos consejos para mejorar en la próxima:
1. No te fíes de las neutralizaciones.
2. No te creas la distancia anunciada.
3. Entrena más. (Sobre todo)
Ya me he enterado de que la marcha "Terra de Remences" también tiene un recorrido corto. Como Bas me pilla cerca, allí estaré el 16 de Mayo.
Hasta otra
Maria